
TEORÍAS ÉTICAS
ÉTICA Y MORAL I
Se dice que la ética
es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es la conducta moral del ser
humano así como los fundamentos del sentido de su existencia: Por moral se
entiende el conjunto de normas (o costumbres –mores-) que rigen la conducta de
una persona: la ética es la reflexión racional sobre qué se entiende por
conducta moral o inmoral y en qué se fundamentan las normas y los códigos
morales. – La ética trata, en último término, de encontrar las claves de la
“vida buena”, esto, es de determinar el sentido de la vida humana y de hallar
los caminos para alcanzarlo. 2
ÉTICA Y MORAL II
Por tanto, hay que diferenciar bien entre
ética y moral pues estos términos hacen referencia a dos niveles distintos de
la reflexión y del lenguaje: – Nivel moral: normas y reglas de conducta que
pretenden regular las acciones concretas de los hombres. Se responde a: ¿qué
debo hacer? – Nivel ético: reflexión sobre las normas morales. No se ocupa de
qué debe hacerse, sino de si es necesario que haya normas y, en ese caso, por
qué unas y no otras: ¿qué normas debo seguir para alcanzar los objetivos de mi
existencia? 3
ÉTICA Y MORAL III
La moral es un
tipo de conducta, la ética es una reflexión filosófica: la ética es teórica
mientras que la moral es práctica.
La ética y la
moral no sólo están emparentadas etimológicamente. En la actualidad, se usan
indistintamente como términos sinónimos. Así, tanto podemos decir Juan ha
actuado de forma inmoral como Juan ha actuado sin ningún tipo de
ética, o también, Mi código moral me impide hacer esto o Mi
ética me impide comportarme así. Pero, aunque en un sentido laxo puedan
emplearse de esta manera, en un sentido estricto tienen significados distintos.
En el lenguaje filosófico se suele distinguir entre la moral, o código
de normas que regulan la acción correcta, y la ética, la reflexión
acerca de la moral. Según esta distinción, la ética viene a ser una especie de filosofía
moral, que tiene como objeto de estudio precisamente los códigos morales
concretos: su validez, su fundamentación y su legitimación.
Aunque la ética
sea considerada una disciplina filosófica, lo cierto es que la ética será
cualquier reflexión, análisis o estudio de las normas y los valores morales.
Por lo tanto, no es algo que deba circunscribirse al ámbito académico o deba
relegarse a los especialistas filosóficos. Ética es cualquier reflexión crítica
y seria, también la que hacemos nosotros cuando reflexionamos acerca de si
determinada norma es válida (por ejemplo, la obligación de ser sinceros) o
cuando discutimos si un valor (sinceridad) debe supeditarse a otro (por
ejemplo, la amistad).
La ética es
fundamentalmente teórica, aunque está orientada a dotar al hombre de unas
pautas concretas e comportamiento, mientras que la moral es más práctica,
puesto que detalla unas normas que se encuentran fundamentadas en la reflexión
ética
PREGUNTA
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RESPUESTA
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TIPO ETICA
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TEORIA ETICA
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¿Quién
puede decirme lo que debo hacer?
|
Yo
mismo
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Autónoma
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Formalismo
Ética
discursiva
|
La
naturaleza, Dios, la autoridad legal
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Heterónoma
|
Estoicismo
Intelectualismo
moral
Iusnaturalismo
ético
Utilitarismo
Hedonismo
|
|
¿Qué
debo hacer?
|
Debo
actuar de acuerdo con una norma que pueda convertirse en ley universal
|
Formal
|
Formalismo
Ética
discursiva
|
Debo
hacer esto, porque esto es lo bueno
|
Material
|
Eudemonismo
Hedonismo
Estoicismo
Utilitarismo
Iusnaturalismo
ético
|
|
¿Cuáles
son las acciones correctas?
|
Las
que tienen buenas consecuencias, es decir, las que se acercan al bien
|
Teleológica
|
Eudemonismo
Hedonismo
Iusnaturalismo
ético
Utilitarismo
|
Las
que son correctas en sí mismas, al margen de sus consecuencias, pues cumplen
con el deber
|
Deontológica
|
Formalismo
Ética
discursiva
|
|
¿Puedo
conocer lo que está bien y lo que debo hacer?
|
Si
|
Cognoscitiva
|
Intelectualismo
moral
Eudemonismo
Hedonismo
Utilitarismo
Formalismo
Ética
discursiva
|
No
|
No
cognoscitiva
|
Emotivismo
|
Las éticas
más significativas se pueden concretizar en
INTELECTUALISMO MORAL
Según esta
teoría, conocer el bien es hacerlo: sólo actúa inmoralmente el que desconoce en
qué consiste el bien. Puede comprobarse que esta teoría es doblemente cognitivista,
ya que no sólo afirma que es posible conocer el bien, sino que además defiende
que este conocimiento es el único requisito necesario para cumplirlo. El
filósofo griego Sócrates fue el primero en mantener dicha postura
ética, Para este pensador, no sólo el bien es algo que tiene existencia
objetiva y validez universal, sino que, además, al ser humano le es posible
acceder a él. Así pues, Sócrates concibe la moral como un saber.
De la misma forma que quien sabe de carpintería es carpintero y el que sabe de
medicina es médico, sólo el que sabe qué es la justicia es justo. Por lo tanto,
para este filósofo no hay personas malas, sino ignorantes, y no hay personas
buenas si no son sabias.
EUDEMONISMO
Muchas veces
habrás preguntado para qué sirve tal o cual cosa, pero, en ocasiones, esta
pregunta es absurda. Así, si preguntamos para qué sirve la felicidad, la
respuesta sería que para nada, pues no es algo que se busque como medio para
otra cosa, sino que se basta a sí misma, es un fin. Las éticas que consideran
la felicidad (eudaimonía) el fin de la vida humana y el máximo bien
al que se puede aspirar son eudemonistas. Ahora bien, decir que el ser humano
anhela la felicidad es como no decir nada, pues cada uno entiende la felicidad
a su modo. Aristóteles fue uno de los primeros filósofos en defender
el eudemonismo. Pero ¿qué entendía Aristóteles por felicidad? Todos los seres
tienen por naturaleza un fin: la semilla tiene como fin ser un árbol; la
flecha, hacer diana... No podría ser menos en el caso del hombre. Como lo
esencial del hombre (lo que le distingue) es su capacidad racional, el fin al
que por naturaleza tenderá será la actividad racional. Así pues, la máxima
felicidad del ser humano residirá en lo que le es esencial por naturaleza: la vida
contemplativa, es decir, el ejercicio teórico de la razón en el conocimiento de
la naturaleza y de Dios, y en la conducta prudente, que se caracteriza por
la elección del término medio entre dos extremos, el exceso y el
defecto
HEDONISMO
La palabra
hedonismo proviene del griego hedoné, que significa placer. Se
considera hedonista toda doctrina que identifica el placer con el bien y
que concibe la felicidad en el marco de una vida placentera. Aunque existen
muchas teorías, suelen diferir entre ellas por la definición propuesta de
placer. Los cirenaicos formaron una escuela iniciada por un discípulo de
Sócrates, Aristipo (435 a.C). Según este filósofo, la finalidad de
nuestra vida es el placer, entendido en sentido positivo como goce
sensorial, como algo sensual y corporal, y no como fruición intelectual ni como
mera ausencia de dolor. Al igual que los anteriores, el epicureismo identifica
placer y felicidad. Sin embargo, a diferencia de estos, Epicuro define el
placer como la mera ausencia de dolor. No se trata, pues, de buscar el
placer sensual del cuerpo, sino la ausencia de pesar del alma. Esta serenidad o
tranquilidad del alma (ataraxia) es el objetivo que debe seguir todo ser
humano. ¿Cómo alcanzarla? El sabio que se conduce razonablemente y no escoge a
lo loco lo que pueden ser sólo aparentes placeres logrará una vida más
tranquila y feliz.
ESTOICISMO
En un sentido
amplio, pueden considerarse estoicas todas las doctrinas éticas que defiendan
la indiferencia hacia los placeres y dolores externos, y la
austeridad en los propios deseos. Ahora bien, en un sentido estricto, se conoce
como estoicismo tanto la corriente filosófica grecorromana, iniciada por Zenón,
como la teoría ética mantenida por estos filósofos La ética estoica se basa en
una particular concepción del mundo: éste se encuentra gobernado por una ley o
razón universal (logos) que determina el destino de todo lo que en él acontece,
lo mismo para la naturaleza que para el ser humano. Por lo tanto, el ser humano
se halla limitado por un destino inexorable que no puede controlar y
ante el que sólo puede resignarse. Esta es la razón de que la conducta correcta
sólo sea posible en el seno de una vida tranquila, conseguida gracias a la imperturbabilidad del
alma, es decir, mediante la insensibilidad hacia el placer y hacia el dolor,
que sólo será alcanzable en el conocimiento y la asunción de la razón
universal, o destino que rige la naturaleza, y por tanto, en una vida de
acuerdo con ella.
IUSNATURALISMO ETICO
Se puede
calificar de iusnaturalista toda teoría ética que defienda la existencia de una ley
moral, natural y universal, que determina lo que está bien y lo que está mal.
Esta ley natural es objetiva, pues, aunque el ser humano puede conocerla e
interiorizarla, no es creación suya, sino que la recibe de una instancia
externa. Tomás Aquino es el filósofo que ha mantenido de forma más
convincente el iusnaturalismo ético. Según este filósofo, Dios ha creado al ser
humano a su imagen y semejanza y, por ello, en su misma naturaleza le es
posible hallar el fundamento del comportamiento moral. Las personas encuentran
en su interior una ley natural que determina lo que está bien y lo
que está mal, gracias a que ésta participa de la ley eterna o divina.
FORMALISMO
Son formales
aquellos sistemas que consideran que la moral no debe ofrecer normas concretas
de conducta, sino limitarse a establecer cuál es la forma característica
de toda norma moral. Según Inmanuel Kant, sólo una ética de estas
características podría ser universal y garantizar la autonomía
moral propia de un ser libre y racional como el ser humano. La ley o norma
moral no puede venir impuesta desde fuera (ni por la naturaleza ni por la
autoridad civil...), sino que debe ser la razón humana la que debe darse a sí
misma la ley. Si la razón legisla sobre ella misma, la ley será universal, pues
será válida para todo ser racional. Esta ley que establece como debemos actuar
correctamente, sólo es expresable mediante imperativos (mandatos) categóricos (incondicionados).
Estos de diferencian de los imperativos hipotéticos, propios de las éticas
materiales, que expresan una norma que sólo tiene validez como medio para
alcanzar un fin. Por contra, el imperativo categórico que formula Kant es: Obra
de tal modo que tu acción pueda convertirse en ley universal. Este imperativo
no depende de ningún fin y, además, no nos dice qué tenemos que hacer, sino que
sirve de criterio para saber qué normas son morales y cuáles no.
Establece cuál es la forma que debe de tener la norma para ser moral: sólo
aquellas normas que sean universalizables serán realmente normas
morales.
EMOTIVISMO
Por emotivismo
se entiende cualquier teoría que considere que los juicios morales surgen de emociones.
Según esta corriente, la moral no pertenece al ámbito racional, no puede ser
objeto de discusión o argumentación y, por tanto, no existe lo que se ha
llamado conocimiento ético. David Hume es uno de los máximos
representantes del emotivismo. Afirma que las normas y los juicios morales
surgen del sentimiento de aprobación o rechazo que suscitan en nosotros ciertas
acciones. Así, una norma como Debes ser sincero o un juicio moral
como Decir la verdad es lo correcto se basan en el sentimiento de
aprobación que provocan las acciones sinceras y en el sentimiento de rechazo
que generan las acciones engañosas. Para los emotivistas, los juicios morales
tienen la función de suscitar esos sentimientos no solo en mí, sino en el
interlocutor y, así, promover acciones conforme a estos: la función que
poseen los juicios y las normas morales es influenciar en los
sentimientos y en la conducta del interlocutor.
UTILITARISMO
Es una teoría
ética muy cercana al eudemonismo y al hedonismo, pues defiende que la finalidad
humana es la felicidad o placer. Por ello, las acciones y normas
deben ser juzgadas de acuerdo con el principio de utilidad o de
máxima felicidad. Al igual que las anteriores, constituye una ética
teleológica, pues valora las acciones como medios para alcanzar un fin y según
las consecuencias que se desprendan de ellas: una acción es buena cuando sus
consecuencias son útiles (nos acercan a la felicidad) y es mala cuando sus
consecuencias no lo son (nos alejan de ella). Según John Stuart Mill, la
principal diferencia entre el utilitarismo y el hedonismo clásico (epicureismo)
es que el primero trasciende el ámbito personal: no entiende por felicidad el
interés o placer personal, sino el máximo provecho para el mayor número de
personas. El placer es un bien común. Mill distingue entre
placeres inferiores y superiores: hay placeres más estimables que otros según
promuevan o no el desarrollo moral del propio ser humano.
ETICA DISCURSIVA
Heredera y
continuadora de la ética kantiana, la ética del discurso o ética
dialógica es formal y procedimental, pues no establece
normas concretas de acción, sino el procedimiento para determinar qué normas
tienen valor ético. El criterio es similar al kantiano, pero formulado de modo
distinto. Si en Kant tenía validez aquella norma que podía convertirse en ley
universal, para las éticas discursivas es norma moral aquella que es aceptable por
la comunidad de diálogo, cuyos participantes tienen los mismos derechos y
mantienen relaciones de libertad e igualdad, esto es, a la que se llega a
través del diálogo y no del monólogo. Para Jürgen Habermas,
sólo tienen validez aquellas normas aceptadas por un consenso en una situación
ideal de diálogo. Esta situación de diálogo debe de cumplir una serie de
requisitos: todos los afectados por una misma norma deben participar en su
discusión; todos los participantes deben tener los mismos derechos y las mismas
oportunidades de argumentar y defender sus posturas; no puede existir coacción
de ningún tipo y todos los participantes deben intervenir en el diálogo
teniendo como finalidad el entendimiento.
El primer
filósofo que introdujo la perspectiva deontológica en la moral fue Kant
Kant establece
una regla formal independiente de los hechos para conseguir un mandato absoluto.•
Su ética se cataloga como formalismo ético frente a las éticas materiales que
proponen bienes concretos a conseguir mediante la acción moral. Este principio
se encuentra en la buena voluntad.(bueno es aquello que la voluntad ejecuta con
buena intención.• El deber se deriva de la propia razón, es la forma de la
obligación moral, la necesidad de actuar no sólo conforme a la ley moral sino
por puro respeto a la misma. La ley moral se expresa en forma de imperativo, un
mandato con forma de obligación moral que puede dividirse en dos tipos
(hipotético y categórico)
